Subiendo entre niebla y gritos, apareció lo imposible: un xinista con jamón recién cortado.
Un par de lonchas, un “¡vamos, Xino!” y la rampa dejó de doler durante unos metros.
Combustible premium made in Pirineos.
Hoteles: pocos. Vivacs: muchos. Pero el campeón de la regularidad fueron los baños públicos. Techados, luz, a veces enchufe y, si había suerte, agua templada.
No es glamuroso, pero cuando suenan las cinco de la mañana, es el mejor check-out del mundo.
La crono y la etapa 14 compartían 3 km. Resultado: Javi, atrapado a los pies del Peyresourde desde la una de la tarde y gendarmes impidiendo el paso en bici. Solución IGARE: paciencia, sombra junto a una laguna… y subir andando con Aurora cuando dejaron. Lección: en el Tour mandan el reloj y los cortes, no tu calendario.
En Francia se vive mejor si dominas tres cosas: horarios, bollería y capuchinos.
Javi juró amor al pistacho, hizo una cata involuntaria de palmeras sin chocolate (¡herejía!) y se aprendió de memoria qué pueblos abrían antes para desayunar.
Kilómetro que no alimentas, kilómetro que no cuentas.
Hubo días de agua incesante.
Tocó repetir: “se chove, que chova”.
Empapar, escurrir, volver a empapar.
La ropa de lluvia salió y entró de las bolsas mil veces.
Y aun así, entre chubasqueros y guantes mojados, hubo risas.
También es ciclismo.
El Tour ha sido duro. Pero no ha podido con él.
Ahora toca preparar La Vuelta a España.
El 23 de agosto arranca en Torino, y Javi volverá a salir antes que los pros.
Para llegar, una vez más, antes que ellos.
¡Segunda parte del reto finalizada!
Comenzó en Lille Metrópole y acabó en París.
23 días 10 horas 25 minutos.
6.276,64 kilómetros.
68.795 desnivel positivo.
Media diaria: 270 km / 2.900 D+
Este reto no solo busca generar conciencia sobre la enfermedad “Piel de Mariposa”, sino también recaudar fondos para la asociación DEBRA Piel de Mariposa, que apoya a las familias afectadas y fomenta la investigación para encontrar una cura.
Cada pedalada cuenta.